Unexpected Treasure

     I would like to share a story: As a Master’s Degree student at Goldsmiths University, I acquired the habit of collecting notes, articles, and phrases that “might be of use later”. At times it eludes me why I saved them… until I take a second glance. It was in the midst of Dance/Movement Therapy articles, clinical notes and reflections that I saw it. For a moment time stood still and I found myself exploring reminiscence. I had forgotten about it, yet there it was: this object triggered a precious memory of the first steps of my journey as a DMT practitioner and helped me recall an event from the past.

Image by Romero Britto

Holding it in my hands, I read it again. It is a poem written during my first clinical placement at an educational setting, a mainstream primary school where I had the opportunity to co-lead a group session for children aged 5 to 7, which lasted 45 minutes and met weekly -every Tuesday- during a 6 month period. Children were referred due to emotional and behavioral issues. Our small group of 4 clients included a selective mute and a girl with down syndrome. My fellow co-therapist was a second year student at the time, Georgia Andronikidou. We were supervised off-site at university where we discussed clinical material and processed images, thoughts, feelings and movement emerging from the sessions. We grew in terms of how to collaborate as a team and learn from each other.

After our last group session at the school, we decided to write a poem in order to process feelings and find a closure to our work as co-therapists. The rules we set to write it were inspired in the surrealist “exquisite corpse”, in that each of us would write in turns a line in the poem (without concealing each phrase). We could not change or correct anything once it was written. The poem reads:

I say…

By Georgia Andronikidou and Alicia Sofia Garfias

I say “No” after a long silence.

Silence is the hiding place of life.

I can also hide between the walls,

or inside a blanket.

Inside me there is confusion,

like scattered props on the floor.

I wonder what that means…

or if meaning is, at all?

I say “Go”, after a long pause.

Then I can move and chase you. And you too!

Relationships keep growing

through rain, and song, and absence.

Start and Stop, moving circle of life.

I wonder what that means…

or if meaning is, at all?

I say “Bye”, after a long walk.

Our footprints are invisible on the dancing grounds.

At last my voice is heard,

and I name invisible fire.

A picnic in a rainbow circle,

the meeting place which sets us apart.

There is a new beginning in your eyes.

I wonder what that means,

or if meaning is, at all?

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Un Tesoro Inesperado

   Quisiera compartirles una historia: Como estudiante de la Maestría en la Universidad de Goldsmiths, adquirí el hábito de recolectar notas, artículos y frases que “podrían ser importantes más adelante”. A veces me evade el porqué las he guardado… hasta que vuelvo a revisarlas. Fué en medio de artículos de Danza/Movimiento Terapia, notas clínicas y reflexiones que la ví. Por un momento el tiempo se detuvo y me sorprendí a mí misma explorando la reminicencia. Lo había olvidado, y aún así estaba ahí: este objeto detonó una memoria valiosa de mis primeros pasos en el camino como practicante de la DMT y me permitió recordar un evento del pasado.

Imagen de Romero Britto

Sosteniéndolo en mis manos, lo volví a leer. Es un poema escrito durante mi primer año de prácticas clínicas en un entorno educacional, una escuela primaria donde tuve la oportunidad de co-liderear una sesión grupal para niños de entre 5 y 7 años, que duraba 45 minutos y se reunía semanalmente  -cada Martes- durante un periodo de 6 meses. Los menores fueron referidos ya que presentaban problemas emocionales y de actitud. Nuestro pequeño grupo de 4 clientes incluía a un mudo selectivo y a una niña con síndrome de down. Mi colega co-terapeuta en ése momento, era estudiante de segundo año, Georgia Andronikidou. Eramos supervisadas en la universidad, en un lugar distinto a escuela primaria, donde discutíamos material clínico y procesábamos imágenes, pensamientos, sentimientos y movimiento que surgía de las sesiones. Crecimos en términos de cómo colaborar en equipo y aprender la una de la otra.

Al terminar nuestra última sesión con el grupo en la escuela primaria, decidimos escribir un poema para procesar sentimientos y encontrar una forma de cerrar nuestro trabajo como co-terapeutas. Las reglas que elegimos para escribirlo estaban basadas en el “cadáver exquisito” de los surrealistas, en tanto que cada una escribiría por turnos una línea del poema (sin ocultar cada frase). No podríamos corregir o cambiar nada una vez escrito. El poema dice:

Digo…

Por Georgia Andronikidou y Alicia Sofia Garfias

Digo “No” después de un largo silencio.

El silencio es el escondite de la vida.

También puedo esconderme entre las paredes,

o debajo de una cobija.

Dentro de mí hay confusión,

como jueguetes tirados en el suelo.

Me pregunto ¿qué significa éso..?

¿o si el sentido es, al final?

Digo “Vete”, después de una larga pausa.

Después puedo moverme y perseguirte. ¡Y a tí también!

Las relaciones siguen creciendo

más allá de la lluvia, y las canciones, y la ausencia.

Principio y parada, el círculo de la vida se mueve.

Me pregunto ¿qué significa éso..?

¿o si el sentido es, al final?

Digo “Adiós”, después de mucho caminar.

Nuestras huellas son invisibles en la tierra que nos vió danzar.

Por fin se escucha mi voz,

y yo nombro el fuego invisible.

Un día de campo en un círculo de arcoíris,

el lugar de encuentro que nos separa.

Hay un nuevo comienzo en tus ojos.

Me pregunto ¿qué significa éso..?

¿o si el sentido es, al final?